Uno de los últimos placeres descubiertos en mi nueva vida de madre, es abrazar a mi hija y dormir juntas una rica siesta. Lástima que no siempre se pueda. Y no porque yo no quiera, es mi gordita la que duerme poco de día. Y no debería hacerlo. La siesta es muy importante en los primeros años de vida de los niños.
¿Cuántas veces nos hemos quejado de que nuestros hijos ven demasiada televisión o pasan muchas horas jugando Play Station? Probablemente muchas.
