Todos los años pasa lo mismo en mi casa. Sentados en la mesa para la cena de Navidad, los niños son los que menos comen esperando las 12 y el momento de ver al Viejito Pascuero y abrir los regalos. La espera se les hace eterna y se ponen inquietos preguntando “a qué hora viene el Viejito”. Pero este año será distinto porque tengo una buena estrategia para entretenerlos mientras llega.
Cuando recién llegan a la casa, nuestros hijos son lo más lindo pero también lo más difícil que nos toca.
Nada mejor que el agua para entretener a los más pequeños. Su textura, color y frescura, resultan ser tus mejores amigas a la hora de pasar un buen momento con tus hijos, aunque estén bajo 30 grados de calor. A la sombra, claro.
Juego típico del campo chileno y que por estas fechas vemos desafiante en fondas, parques de entretención o distintas celebraciones dieciocheras. Pero ¿de qué se trata realmente este palo largo plantado en el suelo que parece imposible de subir?
Recuerdo que siempre quise y nunca tuve esos juegos de magia que le regalaban a mis primos cuando éramos chicos. Pero igual ellos me prestaban sus sets de mago que apenas sabíamos ocupar. Lo malo eran las instrucciones, no tan fáciles de entender y muuuuy largas de leer uff. Ahí ya se volvía fome el juego.