Con la ola de calor que afecta a Santiago y el verano que nos contagia a todos, nada mejor que una piscina para refrescarnos. Los niños son los que más la disfrutan. Así es que les dejamos algunas ideas de juegos para que practiquen con los peques en las tardes de agua.
Cuando los niños ya son capaces de nadar y pueden desenvolverse sin problemas en el agua, la piscina es una gran alternativa para pasar las tardes de verano. Sobre todo ahora, que las temperaturas máximas diarias están tan altas.
Los niños más pequeños también pueden gozar la piscina, pero con el triple de cuidados y atenciones que los dedicados a los chicos más grandes que ya saben nadar. De todas maneras, nunca hay que dejar de verlos y vigilarlos cuando están en el agua.
Además de ser divertida y refrescante, la piscina les ayuda a los niños a desarrollar mejor su motricidad y otras habilidades físicas. En el sitio Peque Bebés dan algunas ideas para jugar en el agua. Eso sí, advierten que para evitar riesgos, lo mejor es asegurarse que todos los niños sepan nadar o estén capacitados para sumergirse en el agua y permanecer flotando.
Los juegos:
Relevos: se forman parejas donde cada miembro se pone a un extremo de la piscina. Parte uno tirándose al agua y nadando hasta donde está su compañero. Solo cuando llegué, el compañero puede saltar al agua y hacer lo mismo. Gana el que llega primero.
Tiburón: en un grupo de niños, todos en el agua, uno de ellos tiene el rol de tiburón. Tiene que perseguir a los otros niños y tocar a uno. El tocado, es como el “pillado” por el tiburón, quien se transforma inmediatamente en el siguiente tiburón.
Tesoro: se ponen en el fondo de la piscina varios objetos como tesoros. El niño que junte más tesoros, es el ganador.
¿Algún otro juego que les gustaría compartir?
En la búsqueda del mejor jardín infantil, me encontré con varios Montessori. Pero la verdad es que nunca he sabido bien de qué se trata su metodología. Cuando me informé al respecto, me encantó. ¿Quieres conocerla? Aquí te contamos más sobre los jardines Montessori.
Para empezar, deben su nombre a su fundadora, la educadora italiana María Montessori quien a principios del siglo XX comenzó a desarrollar un método educativo en que el énfasis estaba puesto en las actividades que el propio niño dirigía.
Estas actividades eran observadas de manera clínica por el educador, para así adaptar el entorno de aprendizaje del niño a su nivel de desarrollo. No pasó mucho tiempo para que esta nueva forma de educar a niños pequeños rindiera buenos frutos y comenzará a hacerse famosa.
Así, el método Montessori traspasó las fronteras de Europa y logró asentarse en todos los continentes alrededor del mundo. Actualmente, hay cerca de 5 mil escuelas repartidas por todo el planeta, y obviamente, también existen en nuestro país.
Entre los aspectos más destacables de los niños Montessori se dice que, por lo general, son bastante adaptables, ya que han aprendido a trabajar de manera independiente y también en grupos.
Una de las cosas que se potencia en ellos es aprender a tomar decisiones, para así resolver problemas y escoger alternativas apropiadas para ello.
La enseñanza se hace individualizada y en grupos, pero se adapta a cada estilo de aprendizaje, según el ritmo de cada niño. Por otro lado, los grupos se forman según las edades de los estudiantes.
Los niños son motivados a enseñar, colaborar y ayudarse mutuamente, además, eligen en qué trabajarán de acuerdo a su intereses y habilidades. De hecho, todo lo que aprenden es en base a lo que ellos mismos hacen con el material autodidacta y la solución a los problemas que van encontrando.
Y ojo, no es una volada hippie de papás más relajados, como muchos suelen pensar de los Montessori. Su metodología coincide con gran parte de los avances logrados en neurociencia y el desarrollo de los niños, ya que ambos plantean que entre los 0 y los 6 años las personas forman las estructuras cerebrales fundamentales sobre las que sustentarán su futuro intelectual y emocional.
¿Qué piensas tú de los jardines Montessori? ¿Llevarías a tus hijos a uno?
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Nada mejor que acostarse de noche, en tu cama, y con sábanas suaves y con olor a limpio. Para que las tuyas estén tan impecables como en tus sueños, te dejamos algunos consejos de lavado.
Dormir dentro de sábanas suaves y limpias no es muy difícil. Para nada, solo debes tener la precaución de seguir algunos pasos a la hora del lavado, que te ayudarán a conservar de buena manera la tela de tus sábanas.
Estar un poco triste o sin ganas de entrar al colegio después de las vacaciones es algo natural.
¿A quién le gusta que terminen las vacaciones? Pero hay niños que sufren más de la cuenta. Ojo con eso. Se le conoce como síndrome post vacaciones y aquí les contamos sobre él.
Es normal que nuestros hijos se resistan a volver a clases. Si hasta a uno le pasa que se queja cuando llega el fin de las vacaciones y tenemos que volver al trabajo. A los niños les debe pasar algo parecido.
Algunos esperan ansiosos el momento de reencontrarse con sus amigos, pero también hay otros pequeños a los que no les gusta para nada el retorno al colegio. Ahora, una cosa es que no les guste, reclamen, les cueste retomar el ritmo y las levantadas temprano; pero otra distinta es cuando esto se agudiza.
Se le llama síndrome postvacacional y los niños que lo padecen presentan un conjunto de síntomas como alteración del sueño y alimentación, apatía, desgano, y en algunos casos más severos depresión, los que se manifiestan tras el término de las vacaciones y la vuelta a la rutina diaria.
Aunque normalmente estos síntomas no duran más de una semana, en ocasiones podría extenderse por unos pocos días más. Sin embargo, esto no representa un problema importante en sí mismo.
¿Cuándo preocuparse? En los casos en que esta vuelta a la rutina va acompañada de un cambio de casa o de colegio, la situación podría extenderse más de la cuenta. Si algo de esto ocurre, es importante consultar con algún especialista, como un psicólogo o psiquiatra infantil.
¿Qué hacer para suavizar este síndrome post-vacaciones? Como se trata de problemas no muy complejos, y que muchas veces es más mediático que realmente masivo, gran parte del trabajo lo podemos hacer los padres.
Por ejemplo, durante los últimos días de vacaciones hay que referirse a la vuelta a clases como un hecho que es motivo de alegría y jamás referirse a esto como una lata o un problema. Incluso, debemos hablar positivamente de nuestro propio regreso al trabajo delante de nuestros hijos.
Otra tarea importante es que los días previos a la entrada a clases, debemos procurar que vuelvan a una rutina de comer en los horarios normales (no de vacaciones) y acostarse cada vez más temprano.
También es recomendable que los niños se involucren en la compra de su material escolar, para ir acomodándose progresivamente al cambio de rutinas, de manera que el cambio sea menos chocante.
¿Cómo están viviendo ustedes está vuelta a clases?
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